VACUNACIÓN EN LA POBLACION ADULTA

La vacunación es una de las estrategias más efectivas de prevención primaria; sin embargo, muchos la consideran, sólo limitada a la población infantil y para protección personal y no colectiva. La mayor longevidad, ciertas ocupaciones, viajes, etc., hacen a determinados grupos de adultos y ancianos, susceptibles a enfermedades, algunas prevenibles mediante vacunas.

Introducción:

De acuerdo a la OMS en el mundo hay 600 millones de personas de 60 años aproximadamente y para el 2025 esta cifra se duplicará, especialmente en países en vías de desarrollo.

El mundo envejece, la población adulta mayor se incrementa y para llegar a esa etapa de la vida con salud es importante cuidarse y prevenir desde más jóvenes. Una de esas formas de prevención aparte de una buena alimentación, actividad física y los chequeos médicos anuales, es la aplicación de sus respectivas vacunas. En una determinada comunidad es importante detectar los grupos de la población adulta que deben ser vacunados a fin de implementar acciones de vacunación de manera orgánica y sistemática o, en su defecto, recomendar a los susceptibles las vacunas que por sus características personales y de vida necesitan aplicarse.

Vacunas recomendadas para la población adulta:

1- Todos los adultos deben tener completo su esquema de vacunación doble contra tétanos y difteria con sus correspondientes refuerzos.

2- Los adolescentes que no hayan completado o recibido alguna de las vacunas de la infancia y se encuentren en condiciones de recibirlas deben contar con la doble adultos acelular,triple viral y antihepatitis B.

3- En caso de las niñas adolescentes: la vacuna del virus del papiloma humano (HPV).

4- Personal del equipo de salud: vacuna antihepatitis B, antiinfluenza y triple viral.

5- Personas de la tercera edad: vacuna antiinfluenza, antineumococo, doble adultos y antihepatitis B.

6- Personal del equipo de salud que trabaja en zonas endémicas de fiebre amarilla: vacuna antiamarílica.

7- Mujeres en edad fértil: doble adultos y triple viral, si es que no padecieron en la infancia rubéola, paperas o sarampión.

8- Varones que no padecieron parotiditis y no fueron vacunados: vacuna antiparotídea.

9- Trabajadores manuales, rurales y de la construcción: vacuna doble adultos con sus respectivos refuerzos.

10- Pacientes con indicación de cirugía programada en la que se prevean transfusiones de sangre: vacuna antihepatitis B.

11- Veterinarios: vacuna antirrábica y doble adultos.

12- Personal de seguridad: doble adultos y antihepatitis B.

13- Viajeros a zonas de alta endemicidad o epidémicas: las vacunas que correspondan según el lugar a visitar.

14- Personal de instituciones educativas en contacto con niños: todas las vacunas de acuerdo a las enfermedades prevalentes en la infancia y para las cuales no tienen defensas.

No cabe duda que las vacunas son la mejor medida de prevención, ya que son las encargadas de brindar protección contra numerosas enfermedades muy serias, que de lo contrario podrían convertirse en epidemias al diseminarse rápidamente y afectar a grandes porciones de la población; hay que tener en cuenta que al vacunar a los adultos se benefician los niños de la familia y también al resto de la comunidad, debido a que con esta acción contribuimos a disminuir la circulación de dichas enfermedades.

Dr. Héctor Emilio Ralli

Médico Infectólogo Universitario

Médico de Auditor de Clínica Viedma

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